lunes, 26 de noviembre de 2018

CONCLUSIÓN

En conclusión, el proceso de rehabilitación e integración de las personas con discapacidad intelectual se facilitará en la medida que exista una detección temprana y un diagnóstico que incluya un enfoque lo más amplio posible, no sólo del déficit sino de las potencialidades. Asimismo, se requieren políticas públicas, sistemas y recursos más integradores, integrales y participativos; la eliminación de las barreras culturales y físicas. En definitiva, igualdad y equiparación de oportunidades por la sola razón de los derechos y no de la caridad.

La discapacidad no es una enfermedad, es una condición humana. El desconocimiento, la sobreprotección, el aislamiento y la burla son actitudes que evidentemente debilitan la autoconfianza de las personas con discapacidad intelectual limitando sus condiciones para desenvolverse y aprovechar sus habilidades remanentes en función de un desarrollo acorde a su etapa de vida.

Video: Pablo Pineda, licenciado en psicopedagogia con sindrome de down. 
recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=DUjYeIJjw5k&feature=youtu.be

Pablo, en el vídeo nos demuestra que el tener una discapacidad no le impidió ser lo que ha logrado hasta el momento, mientras uno quiera, podrá serlo, sin importar las limitaciones.


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